lunes, 31 de diciembre de 2007

Ingrid Betancourt: una carta desgarradora

Leí la carta que Ingrid Betancourt, quien está prisionera por las FARC en Colombia, le envió a su madre. Desde el infierno en que vive, Ingrid, reitera el amor que siente por sus seres queridos y aboga por la libertad de los rehenes de la guerrilla.
Ingrid, quien luce escuálida, retraída y como "muerta en vida", tal y como ella se define, necesita de nuestras oraciones, al igual que todos aquellos que atraviesan por la misma situación que ella en esa infernal selva donde está secuestrada.
Una carta de la que nadie, después de haberla leído, puede permanecer indiferente. Por eso, en
este nuevo año quiero pedir al cielo por la libertad de esta mujer, que está a punto de desfallecer. La Biblia, y la voz de su madre que escucha todos los días a través de la radio, le han ayudado a seguir con vida, en estos casi siete años de cautiverio.

El origen de "Tirar la casa por la ventana"

A fines del siglo dieciocho y principios del diecinueve hubo una costumbre muy curiosa que se popularizó en España a raíz de la lotería instaurada en 1763 por orden del rey Carlos III. Las personas que resultaban premiadas por la lotería tiraban por las ventanas todos sus muebles y enseres viejos. Con eso daban a entender que desde ese momento comenzaba para ellas una nueva vida de lujo y riqueza. La costumbre se fue extendiendo hasta penetrar en el reino de Nápoles, que en aquel entonces estaba bajo el dominio de los Borbones. Hoy se practica en muchos lugares del sur de Italia, donde en la noche de Fin de Año la gente arroja toda clase de objetos viejos como anuncio de fortuna y de bienestar para el nuevo año. Así tuvo su origen la frase «tirar la casa por la ventana». Entre los españoles se suponía que quienes la expresaban se habían ganado la lotería. En cambio, entre los napolitanos bastaba el solo deseo de ganarse la lotería o su equivalente en buena fortuna. Para ellos el acto de tirar objetos viejos por la ventana era como regar semillas de fe con la ferviente esperanza de que germinaran junto con el año que entraba y que les produjeran el año nuevo más próspero de su vida. Si bien estos dos pueblos latinos difieren en su manera de interpretar la frase, tienen en común la idea de despojarse de lo viejo a fin de revestirse de lo nuevo. Con ese simbolismo reflejan el deseo que todos tenemos de deshacernos de las cosas viejas y adquirir cosas nuevas en su lugar. Eso no tiene nada de extraño; es más, es común y corriente en la condición humana. Pero cuando lo enfocamos mal, nos salimos de los linderos establecidos por Dios para nuestro bienestar eterno. Eso es precisamente lo que sucede cuando queremos cambiar a nuestra esposa, fiel amante que es, por una nueva amante, o cuando nos vamos al extremo de perseguir a todo vapor el dinero, el poder y la fama, en lugar de buscar la paz interior, la satisfacción de ser buen esposo o buena esposa, buen padre o buena madre, buen hijo o buena hija, buen amigo o buena amiga. Si el año entrante de veras deseamos una nueva vida, no haremos más que perder tiempo si la buscamos en cosas externas como el lujo y la riqueza, porque éstas, a la larga, no satisfacen. Lo único que de veras satisface es una renovación interna. Por eso a los efesios San Pablo les escribió «con respecto a la vida que antes llevaban,... que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza... y ponerse el... de la nueva, creada a imagen de Dios». ¿Por qué no tomamos la resolución de experimentar en carne propia esa misma renovación interna? De hacerlo así, cada nuevo año que pase podremos testificar que la vida nueva en Cristo, el Hijo de Dios, es la única lotería que tiene valor eterno. Que lo nuevo del próximo año comience con Una Nueva Vida en Cristo. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es ; las cosas viejas pasaron; he aquí, son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17 tomado de http://www.conciencia.net/

Agradeciendo al 2007

El año que se va ha sido un maravilloso año para mí : un año de entrega y amor total a mi familia, año de duro trabajo tesonero, un año de amor. 2007 ha dejado un gran legado en mi vida pues cuando trabajamos duro y con el corazón, las metas se cumplen. Realmente este año he ratificado que nadie te hace feliz hasta que uno mismo decide serlo. Un año que me ha demostrado que es brindando amor y amistad sincera como realmente llegamos a ser felices. Hoy, a sólo unas horas despedir el año 2007, quiero agradecerle a ese "viejo año", por todas las horas hermosas que viví a su lado, quiero agradecerle las alegrías y también las lágrimas que derramé. Las vacaciones hermosas que pasé junto a mi familia...las noches en vela, en las que no podía dormir debido al estrés del trabajo. Gracias doy al cielo porque cada día creo más en ese Dios Todopoderoso que me protege y me cuida, y ha llenado mi vida de bendiciones. Gracias 2007 y bienvenido 2008, que este sea un año de paz y prosperidad para nuestra amada Quisqueya. Feliz año nuevo a todas y todos los dominicanos de buena voluntad.