jueves, 24 de julio de 2008

Sorángel ¿Lanzó a su bebé del puente?

Hoy pude ver de cerca en la fiscalía a Sorangel Collado Sánchez de 22 años. Está acusada de lanzar desde el puente de la 17, a su bebé de sólo seis meses de nacida. No quiso que yo viera su rostro, tampoco quiso contestar mis preguntas. ¿Qué pasó Sorángel tu tiraste tu niña del puente? ¿Eres culpable o inocente? Sorangel habla, dí tu verdad, que el mundo lo sepa. ¿Eres inocente o culpable? ¿Lo hiciste?
Yo insistía, mientras la bajaban escalera abajo. Quería saber qué pensaba ella, si mentía, o si había dicho la verdad, pero nada valió. El silencio ocupó los pasillos de la fiscalía mientras ella era trasladada a la cárcel de Najayo a cumplir prisión preventiva por tres meses en lo que llega un juicio de fondo.
Sorángel dijo en los interrogatorios que unos atracadores la asaltaron en un carro público. Que se molestaron porque su hijita, quien cumplia seis meses justamente ese día, lloraba mucho. Luego, según narró, uno de los asaltantes molesto porque la niña lloraba la lanzo macabramente al vacío.
Ella dice que forcejeó con los asaltantes y supuestos criminales, pero en la policía dijeron que no tenía rasguño alguno y que se contradecía en sus declaraciones. La fiscalía la acusa de haber inventado la historia y que ella es la asesina de su propia hija.
No sabía si sus agresores eran blanco o morenos, altos o bajos. Es que "el puente de las 17 es muy oscuro", me dijo su hermana.
Todos los familiares de Sorángel estuvieron en la fiscalía brindándole apoyo moral. Según afirman, la joven amaba a su hijita con locura. "Eso todo el barrio lo sabe", dicen ellos.
Su madre trató de contener las lágrimas: se quedó sin su nieta, y ahora, posiblemente también se quedará sin su hija quien podría enfrentar, en caso de ser culpable, la pena de 30 años de cárcel por el asesinato de su bebé.
Hoy, después de ver a Sorángel y escuchar a sus familiares, un amargo sabor inundó mi boca. Pienso en el cuerpesito inerte de aquella niña inocente que tuvo una de las muertes más crueles
que bebé alguno haya tenido en el país. El juicio a Sorángel hay que seguirlo.

Viejo, !gracias por el castigo!

A Yaqui Núñez del Risco, le escuché decir el otro día en su programa CDN la radio, que su padre lo obligaba a aprenderse cada día cinco palabras en el diccionario académico de la lengua.
Aquello era un castigo terrible para el, pero con el paso del tiempo, aquello que el niño creía que era un "castigo" se convirtió en una gran bendición para uno de los profesionales de la comunicación de mayor prestigio y capacidad que tiene el país.
Al año, este maestro de la televisión se había aprendio 1,825 palabras que luego utilizaba muy bien cuando se comunicaba con el público de una manera excepcional.
"Qué lástima que mi padre no esté vivo , para yo decirle hoy: viejo gracias por el castigo", dijo un Jaqui emocionado mientras recordaba a su padre.