Azabache, el intrépido camarógrafo asesinado en Santiago, se creía un supermán: donde había una noticia fuerte allí estaba el, siempre ágil, dispuesto y hasta desafiante. Sus imágenes casi siempre eran las mejores debido a la gran valentía y arrojo que mostraba. Su trabajo junto, al no menos arriesgado Esteban Rosario, conductor y productor de "Detrás de la Noticia", era sumamente peligroso.
Esteban Rosario ha denunciado que el camarógrafo era amenazado constantemente por sectores ligados al narco, y que ya en varias ocasiones habían volado su vehículo. También denunció que un grupo de hombres armados intentataron matarlo, pero que personas que estaban cercanas al lugar lo impidieron. Pero esta vez nadie pudo hacer nada por Azabache, que tenía muchos enemigos por las imágenes que grababa, pero también tenía muchos amigos que lo querían y admiraban su arriesgado trabajo.
La muerte de Normando García, como realmente se llamaba el camarógrafo, podría ser un claro mensaje de los narcos a los periodistas, para que nadie se atreva a denunciar sus acciones, ni en los medios de comunicación, ni en ninguna parte.
Si fue el narcotráfico, como asegura Esteban,quien mandó a asesinar a Azabache, pondría en "jaque mate" a los periodistas honestos que hacen su trabajo con seriedad y que denuncian los graves hechos que están ocurriendo en nuestra corrompida sociedad.
Este puede ser el comienzo de la muerte de la denuncia en nuestro país. Muchos reporteros y camarógrafos ahora tendrán miedo de denunciar casos, donde estén envuelto narcotraficantes. El gobierno, la Dirección de Control de Drogas, y la sociedad completa debe velar porque nuestra libertad de expresión no muera, y porque el horroroso y maldito mundo de las drogas no siga acabando con nuestra juventud. ¿Se atreverán ahora los periodistas y reporteros a denunciar estos casos? ¿Porqué nadie protegió a Azabache si era constantemente amenazado? Esa es mi pregunta.