jueves, 21 de agosto de 2008

Seré "más o menos" como Leonel

Encontré a Yedwin Rosario, un niño maravilloso con un talento muy especial y que quiere ser presidente del país, por pura casualidad. Todo ocurrió en un estudio de televisión donde le harían una entrevista. Su manera correcta de expresarse, su soltura y bella personalidad a tan corta edad, llamó notablemente mi atención.
Como su padre abandonó a su madre, cuando el tenía muy corta edad, Yedwin, tiene una gran obsesión porque todos los niños del mundo tengan un hogar completo como debe de ser.
Yedwin, tiene sólo nueve años, y va una escuelita muy humilde del barrio donde vive junto a su madre y sus hermanitos. Aprendió a leer desde que tenía dos. Increíblemente su pasión son los libros. El quisiera tener muchos libros para leer, pero como no los tiene, colecciona periódicos viejos con los que cultiva el arte de la lectura. Lo que más le apasiona es tener una gran biblioteca para poder leer todo lo que quiera.
Vestido con un traje negro y una corbata de accesorio, Yedwin dice, con una dicción perfecta, que "le gusta investigar todo lo bueno que hay en internet".
El sueño de este niño es ayudar a las madres dominicanas en un futuro, porque según afirma con gran madurez, las madres "son el motor que mueven a los niños".
Entrevistado por María del Carmen Hernández y Onisela Valdez, en el programa "Ahora Dos", que se transmite por el canal 13, Yedwin sorprendió a las periodistas, cuando ante la pregunta de si no se sentía incómodo al estar en clases con niños mayores respondió:
"Noo no me siento incómodo, para nada. Yo soy medio camaleónico y me acostumbro a todo".
El niño, que es hijo de padres muy humildes, pero que han sabido darle una gran educación, dice que se preparará para ser presidente del país. ¿Quieres ser como Leonel? "más o menos parecido", dijo el pequeño moreno de grandes ojos, provocando la risa de todos los presentes en el estudio.
Esperamos que cuente con ayuda para que pueda seguir estudiando y que sus sueños se cumplan. ¿Quién se anima a regalar por lo menos un libro a Yedwuin?, yo soy feliz imaginando sus ojitos llenos de vida cuando reciba esa alegría. Es más pondré el ejemplo y cuando cobre mi sueldo prometo regalar por lo menos dos. ( Ya saben lo caro que están los libros ¿verdad? jeje)

Haitianos en mi jardín

Es temprano en la mañana. Un ruido me despierta. Miro por la ventana de mi cuarto y observo un panorama que me deja pensando. Una sonrisa, agridulce asomó a mis labios, eran más de una veintena de haitianos que comenzaron a levantar un edificio justo detrás de mi casa.
!Adiós al aire fresco de la mañana", me digo a mí misma, y claro, también a la privacidad. !Rayos! después de tanto tiempo concentrada en arreglar mi lindo jardín donde me puedo sentar a leer como me de la gana! ¿Qué voy a hacer ahora con varios ojos posiblemente espiando entre las rendijas de las ventanas? "Tendré que sembrar más gri- gri para que crezcan gigantes", pienso en silencio.
Los Gri Gri, son unos árboles bellos, que he aprendido amar gracias a Roberto Salcedo que ha sembrado cientos de ellos en los parques del Distrito Nacional. Son árboles muy verdes, frondosos y con un tronco finito abajo, que no daña las tuberías, porque no es invasivo.
Luego, ese sentimiento egoísta se va, y pienso: "caray, al menos tómalo por el lado amable, tu familia estará rodeada de personas. Y en seguida, pido al cielo que bendiga a los haitianos, que sudorosos y con pico y palas en manos, cavan las sanjas del hogar donde vivirán mis vecinos.
Es cada vez más frecuente en el país, que en un sector de residencias, en franca violación a las leyes, construyan grandes edificaciones, en detrimento de los propietarios de viviendas.
La idea de los gri gri se mantiene y pienso comprarme seis para preparar el terreno.
!"Ojalá y quienes me rodeen, sean gente de bien, me digo para mis adentros"!