domingo, 24 de agosto de 2008

"No me mudaré de Sabana Perdida"

Un campeón olímpico no puede vivir en una calle nauseabunda..."casi encima de una cañada". Así
piensan los vecinos del boxeador Feliz Guzmán Díaz, el joven que ganó medalla de oro en los juegos olímpicos de Beijing.
Feliz, ha pasado muchos sinsabores para obtener la medalla de oro. Muchos años de esfuerzos, hambre y sacrificios. El campeón, recibirá una gran compensación económica: siete millones de pesos, un jeep y una vivienda.
Su padre, sueña con abrazar al hijo, que antes, había sido rechazado en el boxeo, por pequeño y gordiflón. "Hay mi hijo caramba, ya tengo deseos de abrazarlo", dice Euclides Díaz, un hombre al que le brota la alegría y la emoción por los poros.
A pesar de que la familia Guzmán Díaz, vive en los alrededores de una de las cañadas más peligrosas de Sabana Perdida, un popular barrio de Santo Domingo, el hombre no piensa mudarse del sector, tras el éxito de su hijo.
"No me mudaré, si Feliz quiere mudarse, luego iré a visitarlo", dice Don Euclides, ante la sonrisa de satisfacción de los vecinos, que desde que Feliz ganó la medalla no dejan de visitar la casa, saltar y beber para celebrar.
Feliz, será recibido como un gran campeón el próximo martes...allí estará una gran parte de los capitaleños celebrando con el, la alegría de habernos llenado de orgullo patrio.