lunes, 15 de septiembre de 2008

"Sólo muerta me sacan de aquí"

A las 11.45 de la mañana, ninguna de las seis viviendas que había visitado, tenía el fogón encendido. Y qué comerán hoy todos estos niños que viven aquí, me pregunté. Las mujeres que estaban en el proyecto en compañía de sus hijos, estaban esperando que alguien les llevara alimentos, porque no tenían que comer. Algunas de ellas, madres solteras, viven en las "Casitas de Chávez". Así le llaman muchos al proyecto de viviendas, construído por el gobierno de Venezuela y que tantos problemas han traído por la forma en que fueron entregadas. Los ojos de muchas de estas mujeres que ocuparon el proyecto, estaban llorosos. "Ustedes los periodistas sólo vienen, nos allantan y luego salen a contar mentiras", me dijo una mujer, que me dijo llamarse Blanca. Parece que luego vio sinceridad en mis ojos y decidió abrime las puertas de su nueva casa.
Blanca, dice que vivía debajo de un puente y que es dannificada de la tormenta Olga, no tiene muebles, ni cama para dormir. Sólo un colchón donde duermen ella y sus hijos.
Ante la pregunta si abandonará el proyecto a petición del gobierno dominicano, para que las casas sean entregadas a verdaderos dannificados de las tormentas OLga y Noel, como salió publicado en la prensa, dijo: "Ni muerta me sacan de aquí". Ahora que ya sé lo que se siente que llueva y no te mojes, a mí hay que matarme para sacarme de aquí.
Otra que opina lo mismo es Marisol. Ella admite que no es dannificada de esas tormentas...pero de que necesita la casa la necesita: "Ahora que al fín mis hijos respiran otro aire, que tienen un techo ¿cómo los saco de aquí después que están tan ilusionados ?
Hoy, la verdad al visitar las viviendas y escuchar las historias de algunos de los que viven allí, pensé y ¿si los sacan adonde irán estas gentes, luego que ya muchos entregaron las casitas donde antes vivían? Pero tembién pienso en los verdaderos dannificados, que se quedaron con los sueños rotos, al ver que el sueño de tener una vivienda digna, se desvanecía ante sus ojos.
Hoy vi a tres niños estar felices acostados en su colchón. Pensé tanto en ellos y en su futuro:"Ya tengo una casa", me dijo el más pequeñito, un rubio precioso que según su madre nació en un campo de Bonao. Esperamos, que en las nuevas re-asignaciones, se queden los que realmente necesitan las viviendas. "Sé justo lo primero si quereis ser felices", dijo Duarte.