Me he reìdo tanto burlándome de mi misma y de mis pies torcidos, que he querido compartirla con ustedes en mi blog, que más que mio es de ustedes, pero hoy quise robar un poco de tiempo para mì.
Esta fotografìa me la envió mi tìo Nito. Yo soy la segunda partiendo de la derecha. Estoy aquí con mis hermanas Chechi, Fina y Verónica que es la más pequeña de la casa. !Que tiempos aquellos!
Fueron tiempos muy felices en mi tierra chica Santiago Rodrìguez. He recordado mi primera pela en público que me dio mi madre, porque bailé el himno nacional mientras, la banda de música tocaba en el parque.
Yo, recuerdo que bailaba levantando mi falda al ritmo del tan tan tan del himno tocado magistralmente por la retreta..jajjajajajajaj Mi madre, que era la directora del Liceo Librado Eugenio Belliard, quiso morirse de la vergüenza, al ver que el gran alboroto que había en la glorieta, era por culpa de su hija que bailaba al compás del Himno Nacional.
Recuerdo que me dio tremendas nalgadas, delante de todo el mundo: “El himno no se baila”, me dijo mientras me daba una pela hablada”. Jamás olvide que el himno debe ser algo sagrado para todos, así aprendí a respetar. !Que tiempos aquellos!
miércoles, 4 de febrero de 2009
Mi foto de infancia
Me he reìdo tanto burlándome de mi misma y de mis pies torcidos, que he querido compartirla con ustedes en mi blog, que más que mio es de ustedes, pero hoy quise robar un poco de tiempo para mì.
Esta fotografìa me la envió mi tìo Nito. Yo soy la segunda partiendo de la derecha. Estoy aquí con mis hermanas Chechi, Fina y Verónica que es la más pequeña de la casa. !Que tiempos aquellos!
Fueron tiempos muy felices en mi tierra chica Santiago Rodrìguez. He recordado mi primera pela en público que me dio mi madre, porque bailé el himno nacional mientras, la banda de música tocaba en el parque.
Yo, recuerdo que bailaba levantando mi falda al ritmo del tan tan tan del himno tocado magistralmente por la retreta..jajjajajajajaj Mi madre, que era la directora del Liceo Librado Eugenio Belliard, quiso morirse de la vergüenza, al ver que el gran alboroto que había en la glorieta, era por culpa de su hija que bailaba al compás del Himno Nacional.
Recuerdo que me dio tremendas nalgadas, delante de todo el mundo: “El himno no se baila”, me dijo mientras me daba una pela hablada”. Jamás olvide que el himno debe ser algo sagrado para todos, así aprendí a respetar. !Que tiempos aquellos!
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