
Tras ser llevado a Miami, gracias a la donación de muchas personas, (y luego de recibir varias cirugías para ser intervenido quirúrgicamente de un aneurisma cerebral), Ronal Encarnación, muestra otra cara: un rostro de alegría, que parece gritarle a la gente y al mundo, que vale la pena que ayudemos a quienes padecen éste tipo de enfermedades catastróficas como la de Ronal, quien sueña con ser ingeniero y construir casas.

Es bueno que, quienes se negaron a ayudar porque supuestamente Ronal moriría y no se podía gastar "mucho dinero en un solo niño", vean el rostro de Ronal, que está gritando al mundo con su sonrisa infantil, que vale la pena luchar y que Dios sí hace milagros.

En las fotografías, enviadas por el fotoreportero Ramón Morillo, Joselín, acompaña a Ronal. Ella, está bien alegre de que el cielo, esté devolviendo la salud a su hijito. Agredece a todos aquellos que siempre se han mantenido pendientes de él.