jueves, 13 de agosto de 2009

Jaquimeyes sigue triste y olvidado

Recuerdo a Jimaní, aquel pueblito del sur lleno de gente buena, cuyas aguas del río Soleil arrasó por completo esa ciudad. Cientos de familias lo perdieron todo mientras eran arrastrados por la corriente cuando dormían: recuerdo tristemente los cuerpos que flotaban en el agua y que nosotros ( un grupo de camarógrafos y periodistas que trabajábamos en ese entonces para Telemundo) contábamos desde un Helicóptero suspendido en el aire para que se pudieran tomar aquellas espantosas escenas. Fueron las imágenes más duras que he podido ver en toda mi carrera periodística...cadáveres de hombres, mujeres y niños que flotaban completamente desnudos.A la morgue del hospital General Melenciano, seriamente afectado por las inundaciones, fueron llevados los cuerpos de casi un centenar de personas. Eso ocurrió si mal no recuerdo la madrugada del 25 de mayo del año 2004 y aún los recuerdos de esa tragedia siguen vivos en mi mente, como el drama más duro que me ha tocado cubrir: los cadáveres eran divididos por sexo y edad. Mientras, decenas de personas permanecían desaparecidas y eran buscadas por brigadas de la Defensa Civil, la Cruz Roja y las Fuerzas Armadas, entre lodo y escombros. Recuerdo que al ver tantos y tantos cuerpos me desmayé por segundos, tras vomitar. Aquello era terrible para vivirlo sin sentir nada. Al menos el 75 por ciento de las viviendas fueron arrasadas por el río, causando sorpresa al producirse en horas de la madrugada del lunes, mientras sus habitantes dormían. Cientos de personas acudieron a la zona de desastre interesadas en encontrar a familiares y amigos. La crecida del río Soleil se produjo bajo un apagón, y el impacto de las aguas fue tal, que algunos cuerpos fueron arrastrados a treinta kilómetros, yendo a parar a la ribera del lago Enriquillo. De ese hecho hace ya muchos años y sin embargo, las fotografías actuales que he recibido por email del ya triste pueblo de Jaquimeyes, tienen la misma estampa de aquella terrible ocasión: un pueblo fantasma. Parece que nada ha cambiado: las calles polvorientas, y el abandono en que está sumida la población dejan mucho que desear. ¿Dónde está el síndico de esa comunidad? ¿Qué está haciendo? Que alguien se apiade de este pueblo y de su gente. !Ya basta señores, ya basta!